Salud mental y envejecimiento



De acuerdo con la encuesta CASEN del año 2017, en Chile estamos experimentando un envejecimiento acelerado de la población. Las personas mayores representan el 17,5% de los chilenos y se espera que este número siga aumentando día tras día, llegando incluso a superar en cantidad a los niños. Junto con el aumento del índice de envejecimiento, se producen durante esta etapa del curso de vida diversos cambios a nivel biopsicosocial.

En términos físicos, se da paso a un sinnúmero de transformaciones corporales, progresivamente va disminuyendo la funcionalidad y se adquieren o agravan enfermedades principalmente afecciones crónicas que conllevan una polimedicación (MINSAL, 2014). A nivel social, es frecuente la precarización y vulneración de derechos, altos niveles de pobreza, soledad, maltrato, discapacidad o baja escolaridad (MIDESO, 2013). Se vivencia también, la tan esperada o temida jubilación, que conlleva modificaciones en el rol social y una diminución de los ingresos económicos. Se experimentan también cambios de domicilio, incluido en algunos casos ingresos a residencias de larga estadía. Además, muchas de las personas mayores se transforman en abuelos/as que vuelven a hacerse cargo de la crianza, pero ahora de sus nietos. Finalmente, durante el envejecimiento, se vivencian con mayor frecuencia duelos debido al fallecimientos de pares y seres queridos.

Estas vivencias por si solas tienden a ser altamente complejas, pero lo son aún más en sociedades viejistas como la nuestra. Muchos tienen dificultad de empatizar con las personas mayores, se subestima sus capacidades, se suele decidir por ellos/as, lo que conlleva a que una cantidad importante de personas mayores se sientan solas, porque sus familias o personas significativas no comparten regularmente con ellos/ellas. Generamos así discriminación por edad.

¿Con todos estos cambios, qué puede ocurrir a nivel psicológico durante el envejecimiento?

Dichos cambios, son enfrentados por las personas mayores de diversas maneras y se comprenden desde su historia de vida y contexto, sin embargo, tales transformaciones pueden promover la emergencia o agravamiento del malestar subjetivo, el que se manifiesta en diversas problemáticas de salud mental que se reflejan los siguientes datos.

La prevalencia de trastornos de salud mental en personas mayores durante el 2016 fue de un 11,9%, de los cuales presentaron uno o más de los siguientes cuadros (MINSAL, 2017):

  • Síntomas depresivos 11,2%, siendo 4 veces más frecuente en mujeres.
  • Uso de sustancias adictivas 7,4%.
  • Síntomas ansiosos 4,4%.
  • Otros trastornos afectivos 3,7%.

Durante el proceso de envejecimiento se vivencian también, las llamadas quejas o fallas de memoria, de las cuales no todas son indicadores de demencia. Se estima que actualmente el 1% de la población total chilena presenta demencia. Junto con esto, sabemos que el deterioro cognitivo y las demencias van aumentando su presencia a medida que aumenta la edad y su prevalencia es casi 6 veces mayor en personas con bajo nivel educacional. Sobre los 60 años un 7% presenta deterioro cognitivo, sobre los 75 años el 13% y sobre los 85 años el 36% presentaría este declive.

Es necesario mencionar que el alzhéimer es un tipo de demencia y que existen otras clasificaciones, entre ellas, demencias vasculares, frontotemporales, por cuerpo de lewy y producto de trastornos encéfalo craneano (TEC). La complejidad de las demencias conlleva no sólo alteraciones cognitivas y funcionales, sino también síntomas psicológicos y conductuales asociados a la demencia (SPCD). Estos síntomas afectan la calidad de vida no sólo de quien vive con demencia, sino también de su familia y sobre todo del cuidador/a principal.

Junto con lo anterior, uno de los antecedentes más preocupantes en esta población es la alta tasa de suicidio, siendo mayor que en cualquier otra etapa del curso de vida. En Chile, los suicidios en personas sobre 60 años oscilan entre el 15% al 18% por 100.000 habitantes y es 10 veces más frecuente en hombres (Plan de salud mental MINSAL, 2017).

Por lo tanto, las características y otros factores de riesgo que se van acumulando durante la vida, invitan a mirar la complejidad de este grupo etario, siendo esta una de las razones por las que la vejez se está transformado en foco de interés político y sociosanitario. En definitiva, los cambios sociodemográficos, las formas de intervención en salud, así como las transformaciones y pérdidas a nivel físico, subjetivo y social, asociados al proceso de envejecimiento, pueden incidir o generar efectos en diversas áreas de las personas mayores, entre ellas en la salud mental.

Es por lo anterior, que a aquellas familias que cuenten con un integrante adulto mayor que presente, por ejemplo, síntomas depresivos, ansiedad, duelos prolongados, fallas de memoria o demencias, los invitamos a solicitar una hora de atención psicológica en el Centro Opción Humana, donde contamos con una profesional experta en salud mental y envejecimiento.